miércoles, 6 de mayo de 2009

El Padre Alberto pide perdón a la opinión pública

10:32 AM Miami.- El padre Alberto Cutié, ex párroco en Miami Beach, admitió ayer que besó en la boca y acarició románticamente a una chica en una playa de ese estado norteamericano.

El religioso envió una carta a la comunidad pidiendo "perdón" si sus acciones pudieron causar "dolor y tristeza", y aseguró que su "servicio y dedicación a Dios continuarán intactos", reseñó AFP.

Cutié fue removido por el arzobispado de Miami de la parroquia San Francisco de Sales donde oficiaba misas en las que, según asiduos asistentes, se reconocía una nutrida población femenina que acudía a ver al apuesto y joven sacerdote de ojos azules.

El arzobispo de Miami, reverendo John Favalora, dijo que "el padre Cutié hizo una promesa de celibato y todos los sacerdotes deben cumplir esa promesa con la ayuda de Dios". Y subrayó que sus acciones "no deben ser consentidas pese a su buen trabajo como sacerdote".

La revista TVNotas USA afirma que además de las fotos obtuvo un video en el que se ve al padre Alberto "abrazando, besando e introduciendo su mano dentro de la parte baja del bikini de una mujer, en una de las playas de Miami". El video no fue difundido hasta el momento, pero canales de televisión locales indicaron que las imágenes les fueron ofrecidas por cientos de miles de dólares.

El padre Alberto, nacido en Puerto Rico, pero de familia cubana, tenía una fuerte presencia mediática con un programa en la televisión por cable, una columna semanal en el diario El Nuevo Herald, y un programa radial en Radio Paz, la radio católica de la que era director hasta que se desató este escándalo.

Cutie criticaba públicamente el celibato y era un ferviente defensor de la vida en pareja para los religiosos. "Un sacerdote puede amar a Dios y amar a una mujer y tener su familia. ¿Cuál es el problema. En la Iglesia deberíamos ser más abiertos", había dicho en una entrevista televisiva.

El polémico periodista peruano Jaime Bayly, que lo había entrevistado recientemente en su programa, dijo que lo único que le daba pena era que el sacerdote no lo hubiera elegido a él para esas escapadas románticas.

"Es un hombre muy sexy... Me hubiera enrollado en su cuerpo como un pulpo", dijo Bayly, quien no oculta su condición de bisexual. El caso del padre Alberto se suma a una extensa serie de escándalos en la Iglesia católica estadounidense, sacudida desde 2002 por miles de denuncias contra sacerdotes involucrados en casos de abuso sexual.

NOTA DE EL UNIVERSAL CARACAS, miércoles 06 de mayo, 2009

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